Qué hacer cuando tu perro mastica todo
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Qué hacer cuando tu perro mastica todo

22 de diciembre, 2025
Tarde o temprano, quienes tenemos perros llegamos a casa y nos encontramos con la sorpresa de que, mientras estuvimos fuera, nuestro peludo puso sus dientes en acción y destruyó un mueble, un zapato, un cojín o cualquier otra cosa que nunca imaginamos que podría llamarle la atención.

Cuando son cachorros es natural que los perros exploren el mundo que los rodea con su nariz y su hocico, además de que el proceso de dentición les provoca molestias que alivian al masticar lo que encuentran. A esta edad, los cachorros no alcanzan a diferenciar bien qué deben masticar y qué no. Por eso, nos toca a nosotros guiar a nuestro cachorro y proporcionarle objetos adecuados para masticar.

¿Pero qué pasa cuando nuestro perro dejó de ser cachorro hace ya un buen rato y se ha convertido en un destructor que mastica todo lo que encuentra? Empecemos por conocer las posibles causas de esta conducta.

Entiende a tu perro

Antes que nada, hay que entender por qué los perros mastican las cosas. Si analizamos los pasatiempos de nuestros amigos perrunos, nos encontramos con que masticar está muy arriba de la lista. Para ellos, masticar objetos es una conducta natural e instintiva que les produce placer, mantiene sus mandíbulas fuertes y alivia el aburrimiento. Sin embargo, a veces esto es indicativo de otra situación, por lo que hay que entender la diferencia entre una conducta normal y una destructiva. En esencia, si se trata de un juguete especial o un masticable para el aliento, masticar es saludable y ayuda a mantener los dientes limpios. Si lo que elige es tu par de zapatos favorito, el libro que tienes en tu mesa de noche o la pata de una silla, se trata de un problema. El masticar en forma excesiva o inapropiada puede tener muchas causas, por lo que aquí te presentamos algunas posibles explicaciones a la conducta de tu perro y unos consejos para modificarla cuando comienza a convertirse en un problema.

Dentición

Los cachorros tienen un total de 28 dientes, mismos que empiezan a mudar a partir de la semana 16 para dar espacio a los 42 dientes que tienen de adultos. La dentición tarda alrededor de 3 meses, más o menos hasta los 6 meses de edad, periodo durante el cual sienten una fuerte necesidad de masticar. Les pican las encías y pueden tener dolor o masticar para tratar de deshacerse de los dientes flojos. Muchos cachorros, como los bebés, gustan de llevarse a la boca todo lo que encuentran, y es en esta etapa en la que es más fácil que acepten con gusto los juguetes que se les ofrecen.

Estrés y ansiedad por separación

Morder tiene un efecto tranquilizante y ayuda a reducir el estrés. Las situaciones desconocidas, como estar mucho tiempo dentro un automóvil o recibir la visita de niños pequeños e inquietos en casa, pueden orillar a un perro a masticar lo que encuentre para tranquilizarse. Los perros que mastican debido a ansiedad por separación por lo general solo lo hacen (o lo hacen con más intensidad) cuando se quedan solos. Muchas veces también ladran, lloran, rascan y orinan o defecan. Los cambios en nuestra rutina o la necesidad de salir de casa con más frecuencia de lo habitual pueden dejar a nuestro perro confundido, triste o ansioso, lo que causa conductas negativas.

Aburrimiento

Cuando los perros se aburren, necesitan entretenerse de alguna forma, igual que les pasa a las personas, pero la diferencia es que ellos no sacan su teléfono y se ponen a revisar su cuenta de Instagram, sino que se ponen a masticar, o a veces hasta a rascar. Asegurarse que cuenten con bastantes juguetes para masticar ayuda, pero el problema que es necesario solucionar es cómo mantenerlos entretenidos y estimulados, lo que puede incluir paseos más frecuentes, juguetes de estimulación mental o rompecabezas caninos.

Hábito

Desafortunadamente, los dueños que no consiguen mantener bajo control el hábito de masticar de su perro en su primer o segundo año de vida tendrán en sus manos un perro que mastica y destruye a largo plazo. Esto no quiere decir que no sea posible corregir esta conducta en un perro adulto, pero siempre será mejor enseñarles desde cachorros qué pueden y qué no pueden masticar y ahorrarse muchos problemas.

Cómo evitar las conductas destructivas

Por naturaleza, los perros de todas las edades gustan de masticar. Les encanta masticar huesos, palos y todo lo que tengan a su alcance. Mastican por diversión, por estimulación y para aliviar su ansiedad. Cuando dirigen este instinto a objetos inadecuados es cuando surgen los problemas. Tanto los cachorros como los adultos deben contar con una variedad de juguetes masticables apropiados y atractivos. Sin embargo, el proporcionarles estos juguetes no basa para prevenir las conductas destructivas. Es necesario enseñarlos de una forma gentil y humana y para ello te compartimos unos tips que pueden ayudarte.

Algunos consejos

  • Prepara tu casa para que sea “a prueba de cachorros”, poniendo especial cuidado a cambiar de lugar o quitar de su alcance cables eléctricos, medicamentos, productos de limpieza, plantas, zapatos, ropa, botes de basura y objetos pequeños que puedan atorárseles. Puedes recurrir a rejas ajustables para impedir que entren en ciertas habitaciones donde puedan meterse en problemas cuando tú no los ves. Por suerte, es posible entrenar a tu cachorro para que no mastique todo lo que encuentre y entre más pronto inicies este entrenamiento, mejor. Cuando lo descubras masticando algo que no debe, dile “¡No!” con firmeza y redirígelo a su juguete masticable. Asegúrate de felicitarlo cuando mastique su juguete. (Esto también aplica en perros adultos). Pronto desarrollará la necesidad de masticar sus juguetes en lugar de buscar alternativas indebidas.

  • Procura ir variando los juguetes de tu perro para que no se aburra de tener siempre el mismo, pero eso sí, asegúrate de que se trate de juguetes especiales para perro. No le des huesos que sobren de la comida, como costillas o alas de pollo, porque pueden astillarse y lastimarlo. Si tienes dudas sobre qué es lo mejor para él, consulta a tu veterinario.

  • Responsabilízate de tus pertenencias. Si no quieres que tus cosas terminen en la boca de tu perro, no las dejes a su alcance. Algunos cachorros y perros adultos gustan de masticar la ropa interior. Este problema se soluciona al ponerla en un cesto con tapa. Lo mismo aplica para todas las delicias olorosas que pueden sacar del bote de basura.

  • No le compres a tu perro juguetes parecidos a lo que no debe masticar. No se vale confundirlo comprándole un juguete en forma de zapato y luego esperar que distinga entre su zapato de juguete y tus tenis consentidos, o peor aún, no dejes que siga masticando un zapato o un cojín que ya arruinó, pues esto le hará pensar que está bien seguir haciéndolo.

  • Asegúrate de que tu perro se ejercite lo suficiente, porque un perro cansado no se pone a buscar con qué entretenerse. La cantidad de ejercicio debe ajustarse a su raza, edad y estado de salud.

  • No persigas a tu perro si toma un objeto y se echa a correr. Si lo persigues, solo le estás dando lo que quiere, pues para él es divertido. En lugar de ello, llámalo por su nombre y ofrécele un premio a cambio de su botín.

Los castigos no funcionan

Por favor, no importa lo que haya arruinado tu peludo, no le muestres el objeto destruido y lo golpees, regañes o castigues. No puede relacionar la consecuencia con una acción que realizó hace unas horas o incluso hace unos cuantos minutos. Tampoco pongas un bozal a tu perro para evitar que mastique objetos cuando tu no estás; esto es inhumano y no le enseña nada al perro. Si lo descubres “en el acto”, no pelees con él para quitarle lo que tenga en el hocico; busca un premio y haz un “trueque” con él, esto asegurará que siempre te entregue lo que tenga en su poder, sin importar de qué se trate. Los métodos de refuerzo positivo siempre son más efectivos.

Y esa “cara de culpabilidad” que ponen los perros cuando llegas a casa y encuentras un desastre no es una confesión, es una postura de sumisión canina que adoptan cuando se sienten amenazados o inseguros. Ellos perciben cuando estás enojado o alterado y responden a tu tono de voz, lenguaje corporal o expresiones faciales, por lo que su reacción natural es esconderse o exhibir una postura de sumisión. Recuerda: ¡mantener una relación positiva y de confianza con tu amigo de cuatro patas es la base de una vida feliz juntos!

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